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¡A gatear! Cuatro claves para que tu bebé aprenda a gatear

El gateo es muy importante en el crecimiento de los niños: además de darles más oportunidades de conocer el mundo, les permite entrar en contacto con personas y cosas diferentes. Practicar bastante el gateo satisface la curiosidad del bebé y ayuda a desarrollar la capacidad de resolver problemas por sí mismo y la confianza en el futuro.

Desde los primeros reflejos de gateo, primero levantan la cabeza y se dan la vuelta; luego ruedan y se arrastran hacia delante, y por último llegan al gateo propiamente dicho. Cada repetición estimula activamente el cerebro: aprender a gatear es, en realidad, un entrenamiento que fortalece el sistema nervioso, y es un ejercicio insustituible para el desarrollo del cerebro, los huesos, los músculos y los nervios del niño.

 

Favorece el desarrollo del cerebro

Los bebés que gatean más tienden a desarrollar mejor el lenguaje, mientras que los que gatean poco reciben menos estímulo en el tronco encefálico y en los centros nerviosos del lenguaje, lo que puede afectar a su desarrollo lingüístico y lector.

El gateo tiene un efecto directo sobre el cerebro en su conjunto, y el mesencéfalo es el que más se beneficia. Por su estructura, el mesencéfalo forma parte importante del tronco encefálico (sede de los centros vitales del cuerpo) y alberga los dos grandes centros reflejos de la vista y el oído; es la “central” que se ocupa de oír y ver, que envía la información del exterior hacia arriba y transmite las órdenes del cerebro hacia abajo. Al ampliarse el campo visual y auditivo con el gateo, el mesencéfalo recibe más estímulos.

Además del mesencéfalo, el efecto positivo sobre el cerebelo tampoco es menor. El cerebelo es la zona que controla el equilibrio del cuerpo y, como el gateo es un ejercicio de todo el cuerpo, entrena el equilibrio y la conexión de las reacciones del cerebelo, favorece que las fibras nerviosas se entrelacen formando redes y contribuye a perfeccionar la estructura del sistema nervioso. La coordinación mano-ojo tiene un efecto similar: estimula el desarrollo equilibrado de ambos hemisferios, la comprensión y la memoria, y favorece un desarrollo integral de la inteligencia del bebé.

 

Refuerza la condición física y favorece el desarrollo

Al gatear, los músculos del cuello son los que más trabajan, lo que ayuda mucho a formar el enfoque visual. Cuando este madura, influye en la atención, la concentración y la capacidad de lectura del niño y en la agilidad futura de sus ojos. Subir y bajar entre sofás, mesas y sillas refuerza la fuerza de las piernas y sienta unas buenas bases para caminar. El gateo es una actividad que consume mucha energía, por lo que ayuda a abrir el apetito del niño, a gastar energía y a profundizar el sueño.

 

Estudios internacionales

Varios estudios internacionales sobre el comportamiento infantil sostienen que animar a los niños a gatear pronto y mucho favorece el desarrollo del cerebro, despierta su potencial intelectual y regula la coordinación nerviosa entre ojos, manos y pies. En una investigación se compararon tres grupos de bebés de ocho meses y medio (los que no gateaban, los que solo usaban andador y los que gateaban a cuatro patas) y se observó que los que usaban andador y los que gateaban tenían un nivel de desarrollo superior al de los que no gateaban; los mejores resultados correspondían a los bebés con más de 9 semanas de experiencia de gateo. Los resultados indican que la experiencia de movimiento, como el gateo, favorece claramente el desarrollo permanente del bebé.

Crea un entorno para aprender a gatear  

Para evitar cualquier accidente, un adulto debe vigilar siempre mientras el bebé gatea. Cuando entre en la etapa del gateo, prepara bien su “equipamiento”: las rodilleras no deben quedar demasiado apretadas para no limitar el movimiento de la rodilla. Procura que el niño pase de forma natural del gateo a ponerse de pie. Al gatear aparecen más zonas y objetos peligrosos, así que los padres deben prestar más atención a los lugares donde pueden ocurrir accidentes y crear un entorno de gateo seguro: coloca protectores en las esquinas afiladas de mesas y muebles, y sobre suelos de baldosa extiende una alfombra blanda y gruesa, ya que solo una alfombra de buen grosor protege de verdad.

 

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